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Cuarta carta

Escrito por NLigeia 10-09-2017 en nligeia. Comentarios (0)

Ante toda tempestad,

yo misma,

o la vida,

me ha llevado a un "nuevo" lugar,

donde jamás antes había pisado

pero donde la mente que más amé 

si me había pensado.


Seguiría mintiéndome,

haciéndome creer que las ganas vencían al placer

cuando la verdad era la única que importaba,

y cuando llegó,

el mar ya había arrasado.


No he guiado mis pasos en todo el viaje

por no renunciar a la idea

de que no seguía en tu camino.

No me he sentido perdida 

mirando la inmensidad del océano,

porque el azul siempre me recordará a tus ojos

y es hogar.


Por primera vez no he querido huir de un lugar,

a pesar de no estar plena en él,

no he querido salir corriendo 

escuchando esas voces que siempre atormentan.


Me he plantado al borde del abismo,

del fin del mundo.

He estado sola allí, 

escuchando el viento despeinar las hojas

y la marea arremetiendo contra las rocas,

y ni aún así consigo deshacerme de ti.


Puedo volar todo lo que quiera,

pero lo que llevamos dentro

siempre nos acompañará...

Lo he intentado,

y lo seguiré intentando, 

pero, como siempre,

todo me llevará a ti.

Resquicios de la mar

Escrito por NLigeia 10-08-2017 en nligeia. Comentarios (0)

Hace varios años ya que abandoné de mi el falso y nauseabundo espectro del optimismo inducido por una sociedad sin razón ni propiedad de sus sueños. Largo es el tiempo que llevo pensando en lo innecesario que es en ocasiones poner un final. Cerrar una etapa. Pues lo que no decides empezar no sabes muy bien como acabarlo. En ocasiones, te encuentras en un momento en el que lo más sensato es huír dejando todo atras, sin olvidar, pero también sin castigarse. Aceptar la situación y no intentar ser más humano, quedar por encima de una idea que no existe o pensar por un solo momento renunciar a ti por dar un final a una historia que el azar trajo sin más. 

Yo decido caminar, cargar con mis errores pero sin llorar por ellos. No intento mejorar porque lo que nació roto no se puede arreglar. Reconozco que me llevó tiempo aceptar mi condición. Me toca cargar con mi vida inconclusa aceptado que ésta es caprichosa y poco le importa la estabilidad otorgada por la nueva isla que me protege. Parece como si ella ansiara un desenlace para todo, embravía el mar de nuevo y amenaza con hacerme naufragar. Me devuelve el pasado que una vez me quitó y me quita las ganas que en un pasado me sobraron. Todo vuelve, pero con un gusto diferente, y como siempre la isla empieza a ahogar y el mar a proteger.

Y aunque yo no quiera abandonar mi isla poco a poco preparo mi huida sin darme cuenta. Ya no sueño con senderos de tierra, ni con soles radiantes. Lo que ayer me reconfortaba hoy me agobia, me abruma y me hace tirarme a la mar que ayer no quería ni ver. El agua me recuerda tiempos pasados que no volverán, porque ya no soy la misma, pero me devuelve un respiro semi amargo para volverme a reconciliar con el poseedor del gran tridente. Una vez más he empeñado mi cofre del tesoro por volver a mirar a los ojos de los tesoros que jamás tuve.

Ab aeterno

Escrito por NLigeia 09-07-2017 en nligeia. Comentarios (0)

A pesar de los disparos certeros 

y el dolor camuflado en sonrísas, 

cada minuto a su lado tenía la facilidad de convertirse en magia. 

El tiempo y las palabras no fueron buenas compañeras, 

pero nunca un silencio gritó tan fuerte un:

te he necesitado tanto.》 


Que quizá me costaba mirarte a los ojos 

por miedo a que me dijeran la verdad,

pero la verdad era 

que eras tú quien veía cuando cerraba los ojos.


Y no sé si será la banal idea de un amor

o simplemente la historia de dos suicidas.


Que cuando me cogías de la mano 

se me aceleraba el corazón 

y eso era señal de que estabas ahí,

quizá intentando acomodarte o luchando por salir.


Las incognitas siguen aquí 

por tu miedo a preguntar 

por mi miedo a no saber contestar. 

Por miedo a no saber ni yo la verdad.

Por ahora nos queda seguir llevando las flores 

a cada lugar que nos vio plenas, 

para así nunca olvidar que ante todo lo malo, 

ante todo lo bueno, 

ante cada ausencia, 

ante cada abrazo, 

ante cada enfando sin sentido edulcorado por una lucha de egos, 

ante cada sentimiento estimulado y besos ya no tan a escondidas, 

ante todo 

y ante nada, 

fuimos reales.

Ganarte es perderme

Escrito por NLigeia 09-01-2017 en nligeia. Comentarios (0)

Podría quedarme, aceptar las reglas del juego y apostar, sin importar si ganar o perder. Quizá luchar para aguantar para luego, finalmente, llegar al mismo final, agachar la cabeza y huir del juego. 

Esconderlo al fondo del cajón para que un día buscando otra cosa aparezca  y nos autoengañamos para pensar que no se nos daba tan mal. Adoptamos otra posición, volvemos aprender y aceptar las reglas. Ganamos, perdemos, ganamos, y... volvemos a perder. Fin de la partida, aunque las vidas son infinitas el daño es real. 

Podría quedarme, aceptar que el azul no es nuestro color, pero entonces... ¿que sería del mar? Aceptar que mi cama no es hogar y que la noche es joven. Podría quedarme en este frío que hemos creado y no salir de él nunca más. Podría congelarme a tu lado y ser feliz. Podría seguir fingiendo que no nos necesitamos cuando yo me consumo por verte y tú no dejas de mirarme.

Podría quedarme, aceptar las reglas del juego y apostar. Podría quedarme y seguir fingiendo que sé jugar, que acepto las reglas y que he ganado.

Podría marcharme, aceptarme y no dejar de ser azul ni de buscar el mar. Salir del frío que finge abrigar y abandonar la partida por mi bien.

Quizás no fuera Madrid

Escrito por NLigeia 05-12-2016 en nligeia. Comentarios (0)

Quizás corríamos cuando sólo teníamos que andar

y disfrutar de las vistas. 

Quizás aquellas cervezas estuvieron de más

y la gente de alrededor no se fijó en nosotros. 

Quizás la ciudad no brillaba por la compañía 

que dos soledades se hacían. 


Quizás el frío no estaba fuera

y es quién se ha llevado el calor. 

Quizás sólo sea el borroso recuerdo de alguien somnoliento

que anhelaba un poco de atención. 

Quizás no sería por ti, 

o quizás no sería por mí, 

no sería el momento, 

o simplemente, 

no seríamos nosotros. 


Quizás con la niebla, que ahora habita en las calles,  

no supimos donde acaba el camino 

y nos precipitamos al final sin leernos el guión. 

Quizás los bares ya no recuerdan nuestras risas, 

o nuestros intentos de hacerlo en cada portal. 

Quizás la noche ya no nos recuerda y el metro estará cerrado. 


Quizás tu cama nos extraña y pregunta qué habrá pasado. 

Quizás no estamos hechos para candados sin llaves. 

Quizás el puente que nos unía se derrumbó. 

O quizás fue que no se trataba de Madrid.